MotoAventura a Punta Arenas

 

Una decisión relámpago me llevó por la "Ruta 40" a Punta Arenas en moto.

La aventura empezó cuando 4 españoles se contactaron con nosotros para organizar un viaje en moto hasta Punta Arenas. Llegaron con sus motos directamente desde España a Santiago y luego a Osorno, donde nosotros los fuimos a buscar.

La primera noche se alojaron allí y salieron al día siguiente temprano hacia Bariloche para continuar hacia la Patagonia. Salieron solos, sin nuestra guía. Era un grupo experimentado, habían viajado por Alaska, Africa y no necesitaban apoyo.

Nosotros les ayudamos con la reserva de hoteles, información de las rutas y apoyo.

 

Dia 1 : 09:00 hs.

Salgo desde Osorno con mucho ánimo con destino desconocido. Dormiría donde me llegara la noche.
La idea era avanzar lo máximo posible por Argentina.
Bariloche, El Bolsón, Esquel y luego hacia Tecka.
Cinco kilómetros antes de llegar a la estación de servicio de Tecka, mi Africa comenzó a dar avisos  de falta de "nafta". "¿Cuál es el problema? ¡Aún me queda la reserva!" - pensé. Error, algún chistoso había girado la llave de paso y ya estaba en reserva, o sea, sin bencina.
no podía empujar la moto tantos kilómetros. Había llegado el momento de iniciar maniobras desesperadas.
A pesar de la carga de la moto logré inclinarla lo suficiente para que las últimas gotas se acercaran a la llave de paso y así pude darle arranque y llegar a reabastecer a mi querida "Corralera" (sobrenombre que puse a mi moto en algún momento del viaje que ya contaré.

 

Día 2 : 20:00 hs.

Llegando a Río Mayo pensé en terminar el primer día y aprovechar para cambiar "las cubiertas". (Salí con Dunlop D604 y por las dudas cargué unas Metzeler Sahara 3 de repuesto).
Viendo que el son aún alumbraba decidí seguir hacia Perito Moreno comenzando el famoso ripio de la ruta 40, y para aprovechar la luz seguí sin cambiar los neumáticos.
Los 134 km de ruta me esperaban con huellas muy marcadas y "camellos" de ripio suelto. El viento patagónico parecía un huracán. Mis neumáticos ruteros literalmente navegaban sobre el ripio. El viento insistía en llevarme hacia los amenazantes montículos de ripio. El viento insistía en en llevarme hacia los amenazantes montículos de ripio. Una lucha constante y muy exigente por  mantenerme libre de caídas me llevó a Perito Moreno, lugar donde acamparía.

Luego de chequear los valores de algunos hoteles y ver que no valía la pena acampar, decidí que  mi físico no estaba de los más entero y que tenía que dormir en una cama luego de una reponedora ducha...
Ya eran cerca de 1000 kms los recorridos.

 

Día 3 : por la mañana

Sin más demora me dispuse a cambiarle los "zapatos" a la moto.
La única gomería abierta me permitió disfrutar de las agradables maniobras que implica este cambio. La brisa patagónica ya me acariciaba de una manera grosera. Por las calles del pueblo se veían rodar unos arbustitos de lo más parecidos a los que vemos en las películas de pueblos ab abandonados.
Entre mate y copuchas me avisan que uno de los clientes españoles había tenido un accidente en el ripio. El viento lo había sacado de la huella alejándolo unos cuantos metros pampa adentro.
Al mediodía salí al fin de la gomería con mis cubiertas nuevas. Mejoró el andar, pero tuve que seguir enfrentando el viento
  con la moto de medio lado como si fuera un "caballo corralero".
Luego de unos 130 km. llegué a un pueblo, o más bien a un grupo de casas perdidas llamado Bajo Caracoles. Allí era de absoluta necesidad argar combustible y agregar un bidón de reserva ya que en los próximos 340 kms no habría de encontrar NADA!!!

Una opción era desviarme unos 140 kms para entrar a Gobernador Gregores a cargar, pero decidí conseguir una reserva adicional y llegar hasta Tres Lagos. En este último pueblo la bencinera está a unos 2 kms del cruce camino a Calafate.
Durante todo este trayecto pensaba mucho en cómo se encontraría el español accidentado y cómo habría quedado la moto siniestrada.
Luego de interminables horas, muchas piedras, polvo y viento, al anochecer llegué a El Calafate. Bonito y rústico pueblo con muchísima actividad extranjera. Muchos hoteles y restaurantes que le deben su existencia al impresionante ventisquero Perito Moreno. Luego de pasearme por muchos hoteles, todos llenos, encontré una habitación donde instalarme. Esta vez habían sido cerca de 700 kms solo de ripio los recorridos. Suficientes por un día.
Allí logré dar con los españoles y su hotel. Todo el pueblo sabía del accidente y de los golpeado que estaba el hombre. Muchas contusiones de variados colores y el amigo medio adormecido por tantos calmantes en el cuerpo. Luego de los comentarios de rigor pregunté por la moto siniestrada.
Me informaron los daños y que se encontraba guardada en una hacienda a unos 350 kms de El Calafate. Había pasado  a unos metros de ella sin tener idea de que estaba ahí.
Afortunadamente ya habían organizado el traslado a El Calafate y llegaría el Domingo.

Mi objetivo era encontrarlos en Puerto Natales y embarcar las motos de regreso a Puerto Montt. Hacía ya un tiempo que no realizaba un viaje en solitario. Iba a ser toda una aventura ya que la idea del viaje surgió 48 horas antes de la partida. Una locura si consideramos que recorrí alrededor de 7.000 kms en total.

 

 

 

 

 

Día 4 : por la mañana

Decidimos ir con los españoles al ventisquero mientras que el accidentado trataba de reponerse en el hotel. Recorrimos cerca de 80 kms antes de llegar al ventisquero de los cuales - por supuesto - 40 eran de ripio pero, esta vez, muy buenos y con viento de frente lo que garantizó que llegáramos completamente empolvados. Pero el esfuerzo está plenamente justificado: es difícil reproducir es unas cuantas fotos lo impresionante del ventisquero.
Por la tarde ya estábamos de regreso en el pueblo. La moto no llegó ese día.
Decidimos disfrutar del pueblo y yo tuve que cambiarme de hotel, solo conseguía alojamiento por una noche. Antes de pasar por el Calafate, es muy recomendable hacer reservas con antelación.

 

Día 5

La moto llegaría recién a medianoche, por lo que decidimos continuar viaje a Torres del Paine. Para no perder la costumbre seguimos por la ruta 40. Ripio y viento nos dieron la bienvenida.
El ingreso a Chile lo realizamos por el paso Cancha Carrera, en Cerro Castillo.
Una vez en Cerro Castillo los españoles "sobrevivientes" decidieron ir directamente a Torres del Paine. Yo por mi lado, no estando dispuesto a que literalmente me roben con las escandalosas tarifas hoteleras, decidí seguir camino a Puerto Natales. Por supuesto, el camino era de ripio pero maravillosamente conservado. Al lado de los caminos recorridos, parecía una autopista.
Llegando a Puerto Natales comencé el ritual de buscar hotel. Los precios no se caracterizan por ser económicos en el sur.
Nota:
Ustedes se preguntarán "¿No era que iba a acampar?". Sí, ese era el plan, pero entre el viento, el frío, la llovizna, no mucha comodidad...dejémoslo hasta ahí.

 

Día 6

Salí hacia Torres del Paine. Una mañana muy nublada y la llovizna me anticipaban la probabilidad de baja visibilidad. A pesar de esto seguí el camino con la esperanza de que el tiempo fuera amable conmigo. Una vez ya en el parque, las nubes trataron de no ser tan egoístas y me dejaron ver tímidamente algunos espectáculos. En el camino no dejaron de sorprenderme los guanacos que se alimentaban confiadamente al costado del camino.
Me puse a buscar la moto dañada ya que estaba previsto que los españoles llegaran allí. Y así fue. Los retenes de la suspensión delantera estaban reventados y el frontal, deshecho. Afortunadamente nada tan grave que no pudiera ser reemplazado.
Lo realmente importante que que el accidentado pudo seguir viaje.

 

Día 7

Decidí viajar hasta Punta Arenas, pero esta vez por camino pavimentado, aunque con muchísimo viento. El paisaje tiene mucho parecido a la Pampa Argentina y se pueden ver las típicas estancias dedicadas a la ovejería.
Esa noche me encontré con los españoles nuevamente en una divertidísima cena de despedida.
Ellos regresaban el jueves en avión a Osorno para seguir viaje de regreso a casa.

Día 8

Salí de regreso a Puerto Natales ya que debía embarcar las motos hacia Puerto Montt. Los operarios de Navimag fueron muy amables conmigo: me ayudaron con la moto dañada y me permitieron subir al barco para asegurarlas personalmente. 

 

Día 9

Comencé el largo camino de regreso, pero está vez no tenía la más mínima intención de repetir el ripio de la ruta 40, así que decidí regresar por la ruta 3, bordeando el Atlántico vía Río Gallegos <Piedra Buena> Caleta Olivia, donde pasé la noche.
El viento era fuertísimo, la pampa, interminable. Pero al menos esta vez tendría los neumáticos sobre asfalto.

 

Día 10

Salí en dirección a Comodoro Rivadavia para tomar el desvío hacia Sarmiento. En el camino se pueden ver muchos pozos petroleros trabajando y no dejé de pensar en cómo algunos políticos argentinos se farrean durante el día lo que la naturaleza les regala por la noche.
Ya en Esquel no era mucho lo que faltaba para Osorno. Decidí hacer un esfuerzo adicional y llegar ese día a casa.
 

Fueron en total 6.630 kms. los recorridos, ningún problema real, ni siquiera un pinchazo.
Encontré varios motociclistas de distintas partes del mundo pero ningún chileno en moto.
El único inconveniente? Los neumáticos que cambié en Perito Moreno... están guardados en la gomería y tengo que ir a buscarlos... tendré que empezar otra vez?

 

 

-> Algunos consejos de utilidad para la Ruta 40:

Llevar:

- surtido completo de herramientas
- inflador de mano o eléctrico
- parches y pegamento
- manillas, cadena y candado
- botiquín primeros auxilios
- bidón de reserva de combustible (5 litros mínimo)
- encendedor
- agua (nunca menos de 1/2 litro)
- linterna
- cámaras de repuesto
- tapones para los oídos (el ruido del viento es muy fuerte)
- bloqueador solar
- correas ajustables
- pulpos o cordel
- ampolletas de repuesto
- piolas
- lubricante de cadena (ojo, sin excesos ya que hay arena)
- mapas (ideal combinar con GPS)
- gorro protector del sol (no hay árboles para sombra)

El manejo debe ser tranquilo y seguro. Nunca exceder las capacidades de cada uno con el afán de seguir el ritmo de otros pilotos. El viento debe ser tomado en serio y respetado.
Al enfrentar un vehículo hacer señas de luces y disminuir la velocidad ya que vuelan muchas piedras. Cuando el cuerpo lo pida, parar y caminar para descansar un poco. Hidratarse.
Ser solidario en la ruta. Recomendable llevar neumáticos con más tacos que los típicos ruteros. Mi experiencia en el ripio con el Sahara 3 de Metzeler fue buena, claro que el trasero llegó listo para cambio.
Si alguien está planeando hacer un viaje similar y puedo ayudarlo en algo estaré encantado de hacerlo


Será hasta una nueva MotoAventura!!!

 

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