Patagonia en motocicleta

                                                    Por Scott Pomerantz

    No se podría haber inventado una moto más irónica con la que el Che Guevara recorriera la Patagonia en Sudamérica. Mientras Che Guevara experimentaba su despertar socialista sobre una improvisadas rutas de la Patagonia en una reliquia británica. Manejé una BMW R 1150GS Adventure negra con amarillo, un producto altamente avanzando del moderno capitalismo.

    Yo nunca había realizado viajes largos fuera de Norte América, pero recordando que en el 2000 había viajado a través de México en mi R100GS de 1989 encendió mi interés en un viaje dual sport para enero 2006. Después de investigar los costos de envío de mi moto propia, decidí arrendar una en el extranjero.

   Patagonia era el perfecto escape - temperaturas altas en enero, fantástico paisaje, y una buena combinación entre desafíos de rutas de ripio y pavimentadas a través de los Andes. y la única compañía en Sudamérica que podía arrendarme una BMW R 1150GS: MOTOAVENTURA en Osorno, Chile.

 

    Para lo preparativos para el viaje entré en contacto con Sonia de MOTOAVENTURA via e-mail. Ella y su marido, una pareja dedicada totalmente al motociclismo, mantienen una flota de 19 motos. Uno de las actividades más importantes dentro de la empresa es la organizacion de tour y también el arriendo de motos. Cuando les consulté tenían una 1150 GS lista para salir a mitad de enero y ellos se encargarían de todos los documentos necesarios para cruzar la frontera hacia Argentina.

    Después de unos días en Santiago recorriendo la ciudad en bus, volé a la pequeña ciudad agrícola de Osorno. Llegué al atardecer, y Edelweiss, una persona muy agradable de MOTOAVENTURA y por favor no confundir con otra empresas con el mismo nombre que organiza viajes, me fue a buscar; a pesar que llegué alrededor de las 8 p.m., mis intenciones no eran pasar la noche en Osorno por su fama de ciudad sin mucha actividad nocturna.

 

   

  

    Después de rellenar los documentos del arriendo, miré otra vez el mapa y consulté con Edelweiss sobre las rutas típicas que hacían los motociclistas. Todo lo que yo sabía es que quería dar una vuelta comenzando por el norte, luego al este por Pucón y luego cruzando los Andes hacia Argentina. y retornar por el sur hacia Osorno. Elle me informó que las rutas que yo tenía pensadas estaban impasables, tendrías que planear mi retorno a Chile desde Argentina.

    Inmediatamente después de almuerzo nos fuimos con la Adventure rumbo al norte sobre la ruta 5 alejándonos de Osorno, el cielo oscureción y las gotas de agua comenzaron a caer. Anduve por varias horas a través del frío, la oscuridad, lluvia oscura hacia el norte sobre la autopista y luego doblé hacia el este, sobre la ruta 199 que va a Pucón. Mi primera experincia con los puños con calefacción fue muy agradable y mi traje amarillo Aerostich impermeable son elementos para la Patagonia. Mis botas Sidi ventiladas y no a prueba de agua, mis guantes para toda estación, no eran impermeables. (Uno simplemente no piensa en estos detalles en el Sur de California).

 

   

 

     Me agaché para ver que podría ser y ahí vi la pata central riéndose the mi!.

    A medida que avanzaba con mi viaje, la Adventure y yo nos fuimos haciendo mejores amigos. Después que "reparé" la moto, encontré la primera ruta sin pavimentar o ripio. Tan pronto como pasé los Andes comenzó otra vez a llover. La ruta se transformó en una franja ancha de barro aceitoso. Una educación cruel en los límites de viajar sobre dos ruedas, varios buses camino a Bariloche me pasaron dejándome totalmente embarrado. Por horas, luche tenazmente con el barro liquido que cubría enteramente la rueda delantera.

 

Cuando llegué a Pucón después de mi primera noche de viaje, me di cuenta la atracción que tenía mi máquina sobre las personas. Sé la sensación que se siente manejar un Lamborghine por Iowa, los pueblerinos simplemente no ven muchas motos dual sport de 1000cc. En todos lados que yo iba, veía como las personas se daban vuelta con la boca abierta. No recuerdo cuantas personas me preguntaron acerca de la moto, algunos de ellos solo habían visto la moto en fotos pero nunca personalmente.

    Después de un buen dormir en uno de los mejores hoteles de estilo alemán, el Gran Hotel Pucón, empecé mi primer día completo de viaje con destino a San Carlos de Bariloche en Argentina. Cuando estaba saliendo de Pucón encontré dificultades con la moto, había parado por unos minutos en una zona de construcción. Cuando los trabajadores me dieron la pasada, la moto no quería partir. Parecía que el motor de partida estaba funcionando, pero el motor no encendía. Pronto descubrí que la moto solo partía en neutro, pero tan pronto como ponía primera se detenía. Esto era muy extraño. Detenido al un lado de la ruta me di cuenta que la tecnología era más compleja y pensé como siempre "estas máquinas no pertenecen a los montes". Como iría a contar a mi regreso que mi viaje había terminado el primer día de andar?

 

 

   

 

    Después de cruzar a través de las montañas hacia Argentina, recordé porque estaba sentado sobre dos ruedas y no en un bus. La lluvia cesó la ruta se secó y el cielo empezó a aclarar. La belleza de la región emergió. Después de cada curva, descubría una nueva vista. En el resto del camino a Bariloche. Disfruté la vista de puentes de madera atravesando rápidas corrientes que alimentaban los hermosos lagos. Agua danzando en pequeñas cascadas the las montañas que terminaban en la ruta.

    El trayecto de Pucón a Bariloche probó ser un día completo de viaje. Una noche en la ciudad de San Martín de los Andes habría significado más días de viaje. Mi típica salida tarde, con barro entremedio y sesiones de fotografías hicieron que llegara a Bariloche a ls 11:30 p.m., frío y mojado, pero con imágenes de un día impreso en mi mente. Me ayudó el hecho que oscureciera después de las 10:00 p.m.

    Me ubiqué en un hotel económico pero muy limpio, el Interlaken hotel, con un balcón y una vista impresionante hacia el lago. Esta parte de Argentina, con lagos esmeralda y montañas azules, es muy parecida a Suiza. Estuve dos noches en Bariloche, con mucha más vida nocturna que su reputación. Restaurantes, bares, negocios y hoteles a lo largo de las calles. También en Bariloche, descubrí los placeres del bife Argentino ( U$D 7 ), superior a cualquier otro que haya comido antes a otros precios. Pruébalo con un vino argentino Malbec.

    También en Bariloche, tuve el placer de encontrar 2 viajeros GS en el medio de un viaje más largo que el mío. Aussie Bill Shum había ya manejado una R1150GS Adventure plateada todo el camino desde Los Angeles. ( Visite su blog: www.travelblog.org/bloggers/unpaidbill. ) Como les decía el está viajando de hacia América Central y Los Angeles, donde ya estamos planeando compartir una cerveza juntos. En alguna parte del viaje a través de Sudamérica, Bill se encontró con Rafael de Caracas, Venezuela, quien maneja una BMW R1200GS amarilla. Los tres contamos nuestras historias de guerra con una rica botella de vino argentino y más jugosos bifes. Como Bill y Rafael iban hacia el norte, me informaron sobre el estado de las rutas al sur de Bariloche. Tenía una sola posiblidad de regresar a Osorno, el ferry desde Chaiten. Me hizo muy bien encontrarme tan lejos de casa y conocer estos compañeros en la fraternidad de las motos BMW.

    Cuando abandonaba Bariloche, pare a observar alrededor de 20 motoristas y 10 conductores y su equipo preparando los vehículos de apoyo para comenzar un rally off road en la ciudad, desde la plaza. Me contaron que el rally duraría 8 días a través de caminos de mucha dificultad. La mayoría de los competidores eran amateurs, pero Toyota participaba totalmente, una camioneta turbo diesel con un equipo de apoyo. Los participantes estaban interesados en mi vehículo como yo en los suyos.

    Después de haber estado luchando mis ruedas con el barro, los 180 km. de la excelente ruta pavimentada entre Bariloche y El Bolsón fueron una revelación. Aprendí a tomar una curva detrás de la otra con la GS. Nada de autor, rutas inmaculadas, alrededores de un verde intenso y azules alrededor, sin límites de velocidad, fue un gran viaje.

    Después de parar para comer un rico steak en El Bolsón - donde me encontré tres ingleses en sus motos europeas R1150GS - terminé el día viajando hacia Esquel. Entre El Bolsón y Esquel, los 180 km. de ruta abren un paisaje increíble. Los argentinos planean y escalan los Andes hacia el Golfo de Corcovado. La ruta se angosta y aparece con más curvas.  Cuando la acostaba hacia la derecha podría guiarla muy fácilmente sobre el lado derecho de la ruta, usando la tracción. De todas maneras, quedándome sobre el lado derecho de la ruta podía empujarme a la berma. En vez de eso tenía que usar el lado izquierdo de la ruta ajustando mi velocidad para darme el espacio que necesitaba.

   Afortunadamente, los vehículos en la Patagonia están dispersos. La mayoría de los chilenos y argentinos no tienen los medios para viajar por placer. Como aquellos en la ruta, ellos son generalmente conductores responsable y manejan con calma sus pequeños autos económicos. Tristemente, tengo que decir que ellos son conductores más responsable que el promedio de conductores californianos.

    Mientras descendía en los paisajes de Chaitén, la lluvia retornó y nuevamente luché para mantener la GS derecha. Tuve algunos momentos en que casi se me sale el corazón en el barro, pero la Adventure nunca perdió su compostura. Cuando llegué al plácido pueblo de Chaitén, estaba mojado, embarrado y hambriento. Chaités es una ciudad en la que sus casas son construidas pensando en el agua con placas de madera traídas por inmigrantes alemanes y los techos de zinc corrugado.

 

 

    El ferry a la Isla de Chiloé no partía hasta dentro de 6 días - no hay opción. Podría tomar un ferry en la noche que tarda 10 horas en llegar a Puerto Montt y de ahí ir a Chiloé o tomar un ferry más corto saliendo desde un puerto cercano la mañana siguiente. Ese ferry me podría llevar hasta la ciudad de Hornopirén, aproximadamente 80 millas al sur de Puerto Montt. Pensé esa posibilidad masticando un steak en el B&B frente a  la playa de Chaitén. Los propietarios, 2 señores de Valparaíso, me contaron que la ruta de Hornopirén a Puerto Montt era muy atractiva. Me imaginé que podría todavía tomarme por lo manos un día viajar a Chiloé. Hornopirén fue la decisión.

   Pasé la noche en el hotel frente a la playa en Chaitén y me desperté para ir directamente al puerto de Caleta Gonzalo. Le siguieron 5 horas en el ferry,  realmente el viaje de Hornopirén a Puerto Montt fue lo mejor de todo el viaje. La ruta de ripio daba hacia el gran estuario, Estuario de Reloncaví, antes de que conecte el pavimento con la ciudad de Puerto Montt.El ripio estaba bien mantenido, con muchas curvas y no mucha técnica para la Adventure. Desarrollé un ritmo y empecé a elegir mejor las huellas. La moto danzaba por las curvas que trazó el curso del agua. Algunas veces derrapaba, pero con las Pirelli y un poco de muñeca volvía a su curso.

    Alrededor de 50 millas antes de Puerto Montt, termina el ripio y comienza el asfalto. Manejando la Adventure en la pista, después del muñequeo en el ripio, pensé que podía escuchar las música de la película de James Bond.( Dah-nah!) Me sentí el 007 en su auto submarino emergiendo del océano y manejando hacia la playa, el enduro terminó y ahora tomaré velocidad en la pista. Cuando aceleré a 90 mph velocidad crucero, se sentía como si la moto hubiera sido diseñada para esta región específicamente.

   En el camino a Puerto Montt la ruta es más recta, abierta la visión, paré en el medio de la ruta. Una montaña colosal cubierta de nieve se veía a algunos kilómetros de distancia y llenaba el horizonte entero. Antes de arribar al último lugar para alojar, Puerto Varas, el atardecer empezó en el cielo y mostró los magníficas variaciones de rosas y azules detrás de las montañas.

   Justo al norte de Puerto Montt, está la exclusiva ciudad de Puerto Varas frente al lago Llanquihue, Puerto Varas frente al lago posee una gran variedad y alta calidad de hoteles y cafés muy bien decorados en la calle principal. Después de un día completo en Puerto Varas, todavía tenía tiempo para ir por el día a la Isla de Chiloé. Una nueva amiga de Puerto Varas, Francesca, me acompañaría a la Isla. El Ferry a Chiloé toma alrededor de una hora, lamentablemente teníamos tiempo solo para dar una vuelta improvisada alrededor del norte de la Isla.

 

   La gente nativa de Chiloé fueron los últimos luchadores contra los españoles, y los Chilenos se enorgullecen también de que su isla incluya duendes, trolls y barcos fantasmas. Hoy en día la gente de Chiloé vive tradicionalmente, su vida agraria y casi sin que les afecte la vida del mundo moderno. Puedes ver paseando sus bueyes al costado de la ruta y  su típica vestimenta.

 

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   Anduvimos por la calle principal de Ancud and luego hacia el este hacia la ciudad de Quemchi en el Golfo de Ancud. La recién ruta pavimentada de dos pistas fue una delicia y no tiene comparación con ninguna otra ruta por la que haya viajado. Está trazada en línea recta rodeada de enormes cerros, subidas y bajadas una detrás de la otra. Cuando finalmente paramos apra tomar un descanso no podíamos borrarnos las sonrisas de la cara.

   Después de mi última noche en Puerto Varas, fue un rápido salto por la Panamericana hacia el norte a Osorno donde devolví la Adventure. Sonia me fue a buscar en la estación de servicio a la entrada a la ciudad para guiarme hasta el garage. Le conté a ella lo maravilloso que había sido mi viaje. Cuando ella me dejó en el aeropuerto y me deseó buen viaje, le prometí que algún día volvería para explorar más esta encantadora región.

Scott Pomerantz: spomerantz@thelenreid.com

 

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