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Para lo preparativos para el viaje entré en contacto con Sonia de MOTOAVENTURA via e-mail. Ella y su marido, una pareja dedicada totalmente al motociclismo, mantienen una flota de 19 motos. Uno de las actividades más importantes dentro de la empresa es la organizacion de tour y también el arriendo de motos. Cuando les consulté tenían una 1150 GS lista para salir a mitad de enero y ellos se encargarían de todos los documentos necesarios para cruzar la frontera hacia Argentina. Después de unos días en Santiago recorriendo la ciudad en bus, volé a la pequeña ciudad agrícola de Osorno. Llegué al atardecer, y Edelweiss, una persona muy agradable de MOTOAVENTURA y por favor no confundir con otra empresas con el mismo nombre que organiza viajes, me fue a buscar; a pesar que llegué alrededor de las 8 p.m., mis intenciones no eran pasar la noche en Osorno por su fama de ciudad sin mucha actividad nocturna.
Después de rellenar los documentos del arriendo, miré otra vez el mapa y consulté con Edelweiss sobre las rutas típicas que hacían los motociclistas. Todo lo que yo sabía es que quería dar una vuelta comenzando por el norte, luego al este por Pucón y luego cruzando los Andes hacia Argentina. y retornar por el sur hacia Osorno. Elle me informó que las rutas que yo tenía pensadas estaban impasables, tendrías que planear mi retorno a Chile desde Argentina. Inmediatamente después de almuerzo nos fuimos con la Adventure rumbo al norte sobre la ruta 5 alejándonos de Osorno, el cielo oscureción y las gotas de agua comenzaron a caer. Anduve por varias horas a través del frío, la oscuridad, lluvia oscura hacia el norte sobre la autopista y luego doblé hacia el este, sobre la ruta 199 que va a Pucón. Mi primera experincia con los puños con calefacción fue muy agradable y mi traje amarillo Aerostich impermeable son elementos para la Patagonia. Mis botas Sidi ventiladas y no a prueba de agua, mis guantes para toda estación, no eran impermeables. (Uno simplemente no piensa en estos detalles en el Sur de California). |
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Cuando llegué a Pucón después de mi primera noche de viaje, me di cuenta la atracción que tenía mi máquina sobre las personas. Sé la sensación que se siente manejar un Lamborghine por Iowa, los pueblerinos simplemente no ven muchas motos dual sport de 1000cc. En todos lados que yo iba, veía como las personas se daban vuelta con la boca abierta. No recuerdo cuantas personas me preguntaron acerca de la moto, algunos de ellos solo habían visto la moto en fotos pero nunca personalmente. Después de un buen dormir en uno de los mejores hoteles de estilo alemán, el Gran Hotel Pucón, empecé mi primer día completo de viaje con destino a San Carlos de Bariloche en Argentina. Cuando estaba saliendo de Pucón encontré dificultades con la moto, había parado por unos minutos en una zona de construcción. Cuando los trabajadores me dieron la pasada, la moto no quería partir. Parecía que el motor de partida estaba funcionando, pero el motor no encendía. Pronto descubrí que la moto solo partía en neutro, pero tan pronto como ponía primera se detenía. Esto era muy extraño. Detenido al un lado de la ruta me di cuenta que la tecnología era más compleja y pensé como siempre "estas máquinas no pertenecen a los montes". Como iría a contar a mi regreso que mi viaje había terminado el primer día de andar?
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Después de cruzar a través de las montañas hacia Argentina, recordé porque estaba sentado sobre dos ruedas y no en un bus. La lluvia cesó la ruta se secó y el cielo empezó a aclarar. La belleza de la región emergió. Después de cada curva, descubría una nueva vista. En el resto del camino a Bariloche. Disfruté la vista de puentes de madera atravesando rápidas corrientes que alimentaban los hermosos lagos. Agua danzando en pequeñas cascadas the las montañas que terminaban en la ruta. El trayecto de Pucón a Bariloche probó ser un día completo de viaje. Una noche en la ciudad de San Martín de los Andes habría significado más días de viaje. Mi típica salida tarde, con barro entremedio y sesiones de fotografías hicieron que llegara a Bariloche a ls 11:30 p.m., frío y mojado, pero con imágenes de un día impreso en mi mente. Me ayudó el hecho que oscureciera después de las 10:00 p.m. Me ubiqué en un hotel económico pero muy limpio, el Interlaken hotel, con un balcón y una vista impresionante hacia el lago. Esta parte de Argentina, con lagos esmeralda y montañas azules, es muy parecida a Suiza. Estuve dos noches en Bariloche, con mucha más vida nocturna que su reputación. Restaurantes, bares, negocios y hoteles a lo largo de las calles. También en Bariloche, descubrí los placeres del bife Argentino ( U$D 7 ), superior a cualquier otro que haya comido antes a otros precios. Pruébalo con un vino argentino Malbec. También en Bariloche, tuve el placer de encontrar 2 viajeros GS en el medio de un viaje más largo que el mío. Aussie Bill Shum había ya manejado una R1150GS Adventure plateada todo el camino desde Los Angeles. ( Visite su blog: www.travelblog.org/bloggers/unpaidbill. ) Como les decía el está viajando de hacia América Central y Los Angeles, donde ya estamos planeando compartir una cerveza juntos. En alguna parte del viaje a través de Sudamérica, Bill se encontró con Rafael de Caracas, Venezuela, quien maneja una BMW R1200GS amarilla. Los tres contamos nuestras historias de guerra con una rica botella de vino argentino y más jugosos bifes. Como Bill y Rafael iban hacia el norte, me informaron sobre el estado de las rutas al sur de Bariloche. Tenía una sola posiblidad de regresar a Osorno, el ferry desde Chaiten. Me hizo muy bien encontrarme tan lejos de casa y conocer estos compañeros en la fraternidad de las motos BMW.
Cuando abandonaba Bariloche, pare a observar alrededor de 20 motoristas y 10 conductores y su equipo preparando los vehículos de apoyo para comenzar un rally off road en la ciudad, desde la plaza. Me contaron que el rally duraría 8 días a través de caminos de mucha dificultad. La mayoría de los competidores eran amateurs, pero Toyota participaba totalmente, una camioneta turbo diesel con un equipo de apoyo. Los participantes estaban interesados en mi vehículo como yo en los suyos. Después de haber estado luchando mis ruedas con el barro, los 180 km. de la excelente ruta pavimentada entre Bariloche y El Bolsón fueron una revelación. Aprendí a tomar una curva detrás de la otra con la GS. Nada de autor, rutas inmaculadas, alrededores de un verde intenso y azules alrededor, sin límites de velocidad, fue un gran viaje. Después de parar para comer un rico steak en El Bolsón - donde me encontré tres ingleses en sus motos europeas R1150GS - terminé el día viajando hacia Esquel. Entre El Bolsón y Esquel, los 180 km. de ruta abren un paisaje increíble. Los argentinos planean y escalan los Andes hacia el Golfo de Corcovado. La ruta se angosta y aparece con más curvas. Cuando la acostaba hacia la derecha podría guiarla muy fácilmente sobre el lado derecho de la ruta, usando la tracción. De todas maneras, quedándome sobre el lado derecho de la ruta podía empujarme a la berma. En vez de eso tenía que usar el lado izquierdo de la ruta ajustando mi velocidad para darme el espacio que necesitaba. Afortunadamente, los vehículos en la Patagonia están dispersos. La mayoría de los chilenos y argentinos no tienen los medios para viajar por placer. Como aquellos en la ruta, ellos son generalmente conductores responsable y manejan con calma sus pequeños autos económicos. Tristemente, tengo que decir que ellos son conductores más responsable que el promedio de conductores californianos. Mientras descendía en los paisajes de Chaitén, la lluvia retornó y nuevamente luché para mantener la GS derecha. Tuve algunos momentos en que casi se me sale el corazón en el barro, pero la Adventure nunca perdió su compostura. Cuando llegué al plácido pueblo de Chaitén, estaba mojado, embarrado y hambriento. Chaités es una ciudad en la que sus casas son construidas pensando en el agua con placas de madera traídas por inmigrantes alemanes y los techos de zinc corrugado.
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