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Motoaventura y BMW Chile al Salar de Uyuni, agosto
2007
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Motoaventura solitario a Bolivia
El último viaje
solitario en moto lo había hecho en el 2003 y ya era absolutamente
necesario disfrutar egoístamente, es decir totalmente solo, de esta
nueva aventura.
Bolivia es el
destino, específicamente el salar de Uyuni.
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Ansioso salí
temprano de Santiago con rumbo a La Serena. La esperanza decía que
tal vez en esta oportunidad encontraría a la gitana que el año
recién pasado me había liberado de un cruel maleficio.
Luego de cargar
combustible a la salida norte de La Serena se acerca a la camioneta
una rubia, flaca y desgarbada gitana que golpea el vidrio.
Desconfiado pero curioso me apresuro a bajar la ventanilla. Dame tu
mano amigo……… te voy a decir como estas y que va a suceder contigo.
Me dice con el típico acento de los gitanos. Con una rapidez que
muchos ya quisieran, mi mano izquierda estaba siendo estudiada por
esta huesuda y nada fea gitana.
Ah, mm….., te
están deseando el mal , afirma con mucha seguridad. Te va a salir
pus por ahí……. te quieren enfermo y sufriendo.
Incrédulo le
pregunto a que se refiere con ¨por ahí¨. Por la pichula !!! me
informa al mismo tiempo que da un firme y decidido agarrón a mi
entrepierna. Aunque debo confesar que su mano no fue capaz de tomar
completamente semejante.....
Más que
sorprendido y sin palabras sigo observando mi mano en búsqueda de
alguna señal en ella que aluda a mi pene. No, no puede ser, y si
hubiera alguna marca sería en la mano derecha ya que soy diestro!!!
Ella la tenía
clara, seguía con toda una historia de lo mal que yo iba a estar.
Luego de varios agarrones, que a todo esto ya empezaban a gustarme,
me asegura que ella puede eliminar este mal, …….. otro
agarrón!!!!.........dejando mi pichula en orden por un aporte de
dinero a mi voluntad. Tan bien que íbamos y ya entramos a picar.
A esta altura y
luego de tanto manoseo sentí que tenía que llegar al final,…………. me
refiero a la cura del maleficio!!!
El tema precio de
la cura tomó varios minutos, ella solicitaba más dinero argumentando
que debía alimentar a su hijo. Cuál hijo??? y casi de inmediato,
para demostrarme que decía la verdad, levanta su blusa y coloca uno
de sus senos prácticamente en mi cara. Ahí estaba la carne que le
faltaba al resto del cuerpo!!!!!
Al mismo tiempo
procedió a darle varios apretones para que saliera leche. Y ……,
salió leche!! Varios chorritos fueron a dar a mi pantalón y otros a
la ventanilla. No sabía como reaccionar, abrir la boca……. cerrar la
ventanilla,………… el espectáculo no era malo, dejé que siguiera.
Pronunció muchas frases y jugó con una flor de lavanda, no entendí
palabra alguna, ya que mientras tanto yo aún estaba pendiente del
goteo de su seno.
Luego de varios
minutos me aseguró que el maleficio a mi entrepierna, …..otro
agarrón!!, ya estaba curado….y guardó el seno, que lastima!!!, me
pasó la flor de lavanda y amablemente se despidió de mí.
Luego de tan
íntima curación quedé pensando que esa rubia gitana se había alejado
de mí sin siquiera conocer su nombre. Un vacío invadía mi
pensamiento.
Hasta el día de
hoy no llama, no escribe ni manda fruta, no sé que será de ella,
pero sí puedo asegurar que mi pichula no botó pus y siguió
funcionando sin problemas, realmente me curó!!??
Ha pasado casi un
año y hoy estoy esperanzado en encontrarla nuevamente en la estación
de servicio. Agradecerle su erótica curación y aprovechar la
oportunidad de solicitarle que agarre nuevamente mí
……………………………..….mano.
Dejando atrás a La
Serena seguí melancólico con rumbo a Bahía Inglesa, la gitana no
estaba y nadie me aseguró que mi salud estaba en orden.
Por la tarde
sentado mirando al mar escuchaba los comentarios de los pocos
visitantes del bello balneario. Un solo tema inundaba el aire, una
verdadera psicosis colectiva se apoderaba de la gente por el miedo
a la seguidilla de temblores.
A eso de las tres
y media de la mañana un fuerte sacudón me despierta y por si acaso
decido seguir durmiendo con casco, el próximo no me tomará
desprevenido.
Ya en Antofagasta
y con algunas aprensiones termino de ordenar todo para la
continuación del viaje. La moto ya la había bajado de la camioneta y
estaba estacionada en el subterráneo. En el piso once decido
instalarme por si acaso al mar le da por empujar a alguna olita más
grande de lo normal. A ver si para mañana logro sacudirme de encima
un poco este tema de los temblores. Mientras tanto me entretengo
hablando por teléfono con una amable señorita que trata de
explicarme el porque mi tarjeta de crédito funciona cuando quiere y
no cuando la necesito. Entretanto observo en un edificio cercano
como un hombre se descuelga en la cornisa de un departamento para
limpiar las ventanas. Con una mano se afirma a la baranda y con la
otra limpia afanosamente, obviamente no usa sistema alguno que lo
mantenga en ese lugar y se encuentra a una altura equivalente a
cuatro pisos. Si los aturdidos volaran el cielo estaría nublado.
Mañana será otro
día.
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Con agradables
veinte grados salí de Antofagasta, destino, San Pedro de Atacama. En
Baquedano decido tomar el camino que cruza el salar de Atacama en
dirección Peine. Esta ruta la he hecho en muchas oportunidades y
sigue siendo mucho más atractiva que la carretera.
Pocos kilómetros
antes de llagar al salar y a unos 2700 mts. de altura en tan solo
algunos minutos el cielo se tapa de nubes negras, viento helado,
truenos y relámpagos me sorprenden mientras disfrutaba del paisaje.
Comienza la lluvia y pronto ya es granizo. Trato de filmar pero la
cámara se moja demasiado rápido y no dejo de estar muy nervioso por
la furia de los rayos que por momentos parecían estallar a mi lado.
Rayos y truenos ya eran uno solo, es decir, la tormenta estaba sobre
mi cabeza. Bastante nervioso con el hecho de estar a esa altura y
con un paisaje extremadamente abierto, además no alcancé a forrarme
en huincha aisladora, decido subir a la moto y seguir el camino cuya
consistencia ya había cambiado, era una verdadera sopa.
Con cierto temor a
los patinazos logré bajar lo suficiente como para que el granizo ya
fuera mucho más líquido.
Luego, tan pronto
como el cielo se cerró comenzaron a aparecer los espacios azules y
el tibio sol se presentó….. aquí no ha pasado nada!!! Bien, sigo
camino a San Pedro con el objetivo de informarme lo más posible para
cruzar a Bolivia.
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Siendo un circuito
turístico muy utilizado, nadie fue capaz de entregar información
realmente útil para planificar la ruta a seguir. Lo que si está
claro es que sobre los 3500 mts. hay nieve y esto dificultaría la
circulación, especialmente en moto.
Ya que el volcán
Licancabur se ve bastante nevado y hasta muy abajo decido salir
mañana en dirección a Ollague vía geiser del Tatio, Caspana y
Chiuchiu, hace ya algunos años que no circulo por ahí y espero que
la nieve no sea tanta como dicen.
Con un día
esplendoroso, ninguna nube en el cielo, salgo temprano en dirección
los geiseres del Tatio. El camino en perfecto estado, ni rastros de
la nieve que me hablaron el día anterior. Sobre los 4.000 mts. la
baja temperatura me obliga a reforzar la vestimenta, claro que el
paisaje hace olvidar prácticamente todo.

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A unos setenta
kilómetros tomo el desvío a Caspana, está debidamente señalizado. A
sólo un par de kilómetros del cruce una barrera de Carabineros
detiene mi inspirado andar. Un chivo muy cariñoso y curioso me da la
bienvenida. Paso a los controles de rigor e intercambios de opinión
con Carabinero que hace algunos años le había tocado trabajar sobre
una moto. Luego de varios minutos sigo mi camino.
En el desvío a
Caspana decido entrar para recordar un sector que había visitado en
mi viaje de estudios por allá en el año 78.
Instalado en un punto estratégico para fotografiar, algunos
recuerdos vienen a mi memoria.
Luego de algunos
minutos subo a la moto, coloco primera y….. al piso!!!! Rápido
control a todos lados, me habrá cachado alguien??? Sí!!, una
ancianita daba furtivas miradas al espectáculo, pocas ganas habrá
tenido de ayudar a levantar semejante fierro. Solo un par de
intentos realicé de levantar la moto, absolutamente imposible!! Una
característica de estos pueblos es que no se ve un alma circulando
por las calles, es decir, estaba obligado a descargar totalmente la
moto y así levantarla sin ayuda. A pesar de que no pude ver a nadie
cerca estoy seguro que más de alguien estaba observando la escena y
además…. cagado de la risa.
En ese momento
odié la baja temperatura que me obligó a colocarme más ropa. Vamos
empelotándonos y haciendo fuerza con mucha calma ya que el oxigeno
escasea un poco. Una vez que la moto está en su posición
acostumbrada y luego de los chequeos de rigor, descubro
afortunadamente, que el único daño se encontraba en mi orgullo.
Más
choreado que fierro de topless,…….. se entiende no??, sigo mi camino a
Chiu Chiu.
En ese pueblo
decidiría si era necesario volver a Calama para llenar el estanque.
La información que tenía era que en Ollague no hay bencina. Me
detengo a sacar una foto, doy arranque y continúo por bencina a
Calama. Rapidito necesito frenar y por arte de magia la moto sigue
de largo. Una vez controlada la situación y de paso controlados los
esfínteres, me doy cuenta que el servo de los frenos no estaba
funcionando. Esta situación estaba siendo advertida en el tablero de
la moto y yo no había observado. Luego de revisar los sensores del
ABS y los fusibles decido con mayor razón bajar a Calama y
entretenerme consiguiendo respuestas por teléfono. Transcurridos ya
muchos minutos una simple respuesta da solución al problema. La pata
de freno no volvía a la posición correcta. Revisando el tema pude
encontrar que una costra de arena y sal impedía el correcto
funcionamiento. Claro, la sopa salada del camino llegando a San
Pedro me estaba jugando una mala pasada. Como la pata se quedaba
pegada el computador de la moto se confundía y anulaba el sistema,
regio!!!
Con el orgullo
lastimado en Caspana, un dolor de espalda de miedo, el susto con los
frenos y mucho tiempo perdido me hacen decidir pasar la noche en
Calama. Mañana saldré temprano a Ollague e inmediatamente a Uyuni en
Bolivia.
El clima
espectacular, la espalda recuperada y el ánimo en orden.
Los primeros 75 kms. del camino están en bien pero luego comienza
una calamina espectacular, arena suelta y algunas piedras me
mantienen muy concentrado en el camino. A partir del kilómetro 120
la cosa mejora y ya puedo disfrutar del paisaje. El salar de Ascotán
me da la bienvenida, el camino pasa por el costado y en algunas
partes está bastante dura la conducción
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Una pequeña elevación, curva a la derecha y a la izquierda aparece
el salar de Carcote, absolutamente espectacular el paisaje.

Una vez en Ollague
decido conocer un albergue perteneciente a la red rural que ofrece
alojamientos en varios pueblos del norte de Chile. Bastante bien
para pasar la noche pero mi destino estaba fijado en Uyuni. Trámites
aduaneros y policía para continuar a territorio boliviano. Un
kilómetro más allá del control chileno se encuentra una estación de
trenes. Estaciono la moto frente a una bonita y nueva construcción
que sería la aduana boliviana. Nadie en su interior pero todas las
puertas abiertas. Un silbido del otro lado de la línea férrea llama
mi atención, me acerco y esta persona me aclara que los funcionarios
de aduana estaban almorzando y que había que esperar. Volverían a
las 14,30 hrs. y recién eran las 13,00 hrs., fantástico! Claro que
podía adelantar con los trámites de migración en una pequeñísima y
oscura habitación. Me recibe con saludo de mano un muy grueso y
amable militar que luego de llenar el formulario correspondiente me
desea un muy buen viaje. Ahora tocaba el plantón con aduana.
Afortunadamente para mí aparece un chofer boliviano transportando de
urgencia a un chileno muy afectado con el mal de altura. El
consiguió que un funcionario apareciera y pudiéramos avanzar con los
papeleos. A eso de las 14,00 ya estaba subiendo a la moto para
continuar viaje. De acuerdo a los mapas la distancia a Uyuni debía
ser cercana a los 170 kms. pero me indican una ruta que sería más
larga. No concuerda para nada con la ruta planeada y señalada en los
mapas. Esa debía ser la ruta ya que un bus con trabajadores de la
mina San Cristóbal así también lo aseguraban.
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La bencina me preocupaba
un poco. Según el mapa la distancia desde Calama a Ollague debía ser de 185
kms. pero en la práctica fueron 220 kms. La nueva ruta informada debía tener
aprox. 230 kms., y si era más?? Si alguien desea hacer esta ruta debe
considerar que en Ollague no hay bencina y debe tener autonomía hasta San
Cristóbal, unos 110 kms. antes de llegar a Uyuni. La ruta seguida es Alota,
Llito, San Cristóbal, Ramaditas, Vila Vila, Uyuni., en total 457 kms. Los
últimos 100 kms. son bastante duros, muchas piedras sueltas, grietas y a
veces algo de arena. A eso de las 5 de la tarde y la temperatura bajando muy
rápidamente, ya estaba en Uyuni. Un pequeño pueblo, más grande de lo que
esperaba, que gira en torno a los turistas que visitan el salar. Muchos
hospedajes, de distintas categorías, se ofrecen, siendo el mejor un hotel
que cobra 25 dólares la habitación single con baño privado, agua caliente y
estacionamiento, estupendo!!!
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Una vez instalado
y duchado salí a buscar un lugar donde comer. Este asunto es todo un
tema. Hay muchísimos lugares donde masticar algo pero si los ven
saldrían arrancando, es decir, hay que buscar y elegir con cuidado.
Todos los lugares son muy sencillos, nada de decoración fina y
comidas muy elaboradas pero con gente extremadamente amable. En
Uyuni se puede caminar de noche sin problema alguno, claro que el
frío es cosa seria. Gran sorpresa al revisar mi celular, tenía señal
para llamar a la patrullera. Mañana recorreré el pueblo.
A pesar de estar en una
habitación muy confortable y con calefacción pude darme cuenta del enorme
frío que hacía afuera. El sol alumbraba
pero
solo eso, esperaría un rato antes de asomar la nariz. A eso de las 9,30 hrs.
ya estaba paseando por la calles del pueblo, claro que siempre por el lado
soleado. En un par de horas ya lo había recorrido entero. Como siempre lo
más pintoresco son los mercados, varios de ellos medio escondidos muestran
lo más autentico del pueblo, muy recomendable.
Cerca
de medio día me siento en el paseo peatonal simplemente a ver pasar gente.
Muchos extranjeros deambulan por todos lados y de pronto una muy juvenil voz
me saluda. Era Johny, un niño vendedor de yogurt. Me ofrece los más
increíbles y variados sabores, venían en unas bolsas plásticas cilíndricas,
de distintos sabores mezclados, y que había que chupetear por tan solo 5
bolivianos. Decido comprar tan apetecible manjar y a gusto de él, pero en
definitiva es el mismo Johny el que va a comerlo. Sentado a mi lado y
chupeteando la bolsa me cuenta que todos lo días el dueño de la empresa le
entrega 50 yogurt para la venta y al final del día, con todas la unidades
vendidas, le paga 2 bolivianos por el trabajo……….sin comentarios!!! Los
padres habían muerto hace años y vivía con el hermano que trabajaba en la
construcción, me pide que le saque una foto y luego se alegra mucho al verla
en la máquina. Muy educadamente me pide permiso para seguir vendiendo y se
aleja. Me quedé pensando en la paga por un día de trabajo.
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Regreso al hotel a buscar
la moto para ir al cementerio de trenes. Olvídenlo, es un basural de fierros
oxidados que no vale la pena. Vuelvo a comer una rica pizza que me deja
conectado a tierra por lo que es conveniente que permanezca el resto de la
tarde en el hotel.
Mañana saldré al salar.
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Un día
espectacularmente despejado y de nuevo con mucho frío.
Saliendo de Uyuni
en dirección Colchani un tipo aletea como loco y me pide que pare.
Me detengo, Jorge un profesor de la escuela de Uyuni, fanático de
las motos y antiguo motorista me ruega que lo lleve hasta Colchani.
Su única preocupación era que no fuera muy rápido.
Son solo 25 kms.
por lo que accedo y durante el camino me va contando de donde es y
los lugares que puedo visitar en la zona. Me informa que hace un par
de días el alcalde de Iquique había estado de visita en Uyuni
reuniéndose con las autoridades locales para tratar el proyecto de
apertura de un corredor bioceánico!!????. Muy simpático el hombre me
comenta. Luego de algunos minutos llegamos a Colchani y me indica la
entrada al salar, se despide y me desea suerte.
La entrada al
salar es una rampa de arena compactada y en pésimo estado,
afortunadamente es una distancia muy corta. Al bajar directamente al
salar lo primero que encuentro son los montículos de sal listos para
ser cargados en los camiones. Me acerco a uno de ellos en donde se
veía a una persona meta palas cargando el camión. Le pregunto tres
veces su nombre y ninguna de ellas lo entendí. Cinco montículos
llenan el camión y le pagan 200 bolivianos por la carga completa.
Llena un camión al día a pura pala y asegura que se trata de una
tonelada. Luego él me entrevista a mi ya que estaba interesado en la
ropa de moto, especialmente en la chaqueta ya que también él era
motorista. Esta misma persona me indica la dirección al hotel de
sal. Ves el último montículo de sal, me pregunta. Derechito a 23 kms.
está el hotel, asegura. Bien, me despido y derechito sin ningún
punto de referencia espero encontrar el hotel de sal.
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Manejar
sobre el salar es absolutamente fantástico, muy parejo y maravillosamente
blanco. A ratos me parecía estar esquiando, piso duro y a veces una leve
capa blanda que parecía nieve polvo. No hay problema alguno en viajar a la
velocidad que mejor acomode. El salar en esta época aún no está totalmente
seco y podría haber sectores un poco blandos, es decir, preferiblemente hay
que circular por donde puedan distinguirse algunas huellas
ALuego
de algunos minutos llego al hotel de sal, algunos turistas circulan por el
lugar

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Este hotel aún funciona,
la información que tenía era que había sido destruido con argumentos
medioambientalistas. Por 20.- dólares se puede pasar la noche durmiendo
sobre una cama de sal e incluye cena y desayuno.
Luego
de algunos minutos visitando el hotel y a punto de subir a la moto aparece
un pequeñísimo niño pidiéndome subir a la moto, miro a la madre, ella
autoriza y le ofrezco dar una vuelta. Muy bien acomodado detrás de mí me
preparo a salir, enderezo la moto y le baja un ataque de pánico junto con
variados tonos de chillidos que me obligan a saltar de la moto y bajarlo
inmediatamente. Hasta ahí llegó la curiosidad por la moto.
Bien,
ahora si voy a navegar con el GPS por el salar, próximo destino Isla
Incahausi. El GPS indica 70 kms. para allá….. espero que la coordenada esté
correcta ya que por el tamaño del salar no sería ningún chiste ir a dar a
cualquier lado. Es sobrecogedor el paisaje, parece no terminar nunca, el
horizonte no tiene fin y aseguro que no voy a ningún lado. Luego de muchos
minutos a buena velocidad comienzo a divisar un pequeño punto marrón en el
horizonte. El espacio es tan abierto y sin puntos de referencia que me
informen como avanzo. La velocidad se hace muy relativa, solo al chequear el
velocímetro puedo informarme si voy muy rápido o no. Al fin llego a la
comentada isla y me acerco con cautela a ella ya que el borde muestra
algunas partes con agua. Procedo a rodearla sintiendo que estaba
descubriendo un trozo de tierra en un
océano
de sal cuando de pronto aparece un centro de visitantes con restaurante y
todo lo necesario para recibir a los turistas, plop!!! Por 10.- bolivianos
puedo recorrer la isla y utilizar el baño, me resisto a tanta civilización.

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Luego de conversar con
algunos turistas que se negaban a pagar para recorrer la isla decido apuntar
mi destino a la isla Pescado a unos 25 kms. de ahí. Por su gran tamaño se
veía en el horizonte…. apunté y me fui derechito para allá.
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Esta isla debe su nombre a
que desde altura puede apreciarse una forma de pescado. También la rodeo
pero con más precaución ya que su borde dejaba ver aún más agua que la isla
anterior. Desde un vehículo descienden personas con palos para chequear la
consistencia del piso, mejor mantengo distancia prudente.
Al
revisar el horizonte puedo distinguir a algunos vehículos viajando vaya a
saber a donde. Luego de parar muchas veces en cualquier parte a sacar fotos
y filmar decido ingresar al GPS el punto marcado como entrada al salar y
comenzar el retorno. Por ningún motivo esperaría el atardecer en el salar,
si bien debe ser espectacular, el frío constante durante el día desanima al
más valiente. El puntero del GPS me aclara la salida y ya sin pensar en
huellas de otros vehículos disfruto al máximo la conducción sobre la sal.
Luego de pasear por 250 kms. por el salar ya veo en el horizonte a Colchani.
Vaya día, la cara ya no la tenía quemada, un tono violeta decoraba mi piel.
Ahora debía volver a Uyuni a descargar la moto, esta vez de los muchos kilos
de sal adheridos a ella. Las coordenadas quedaron grabadas en el GPS y creo
que son muy recomendables para circular por el salar.
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Mañana saldré con destino
a Potosí.
La
ventaja de circular por estos parajes es que se tiene el sol asegurado. Como
todos los días anteriores el sol alumbraba con fuerza pero la temperatura
era muy escuálida. Unos 200 kms. me separaban de la ciudad de Potosí. Muy
poca información tenía de esa ciudad pero me habían comentado de algunos de
sus atractivos.
Desde
una altura, es decir, más arriba de lo que ya estaba, podía apreciarse Uyuni
y de fondo el comienzo del salar que ya dejaba atrás.
Ya en Potosí el primer
destino fue la casa de Moneda pero lamentablemente estaba cerrada.
Mientras hago tiempo para una visita guiada al convento de Santa Teresa, me
entretengo sacando fotos en la plaza principal de la cuna del charango

Ya en
la entrada puedo darme cuenta de la inmensa riqueza de las personas de la
época de la construcción de este convento. Dos familias muy adineradas
contribuyeron cada una con el equivalente a un millón de dólares para su
construcción. ¡Qué salvaje!
Claro
que esta contribución garantizaba que la hija mayor tuviera su entrada al
convento asegurada.
En
uno de los patios me llama la atención un viejo manzano y pregunto por su
edad. Más de 300 años tenía y aún daba manzanas. Este si está como para
exportar sus frutos.

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Ya por la tarde
regreso al hotel a planificar el siguiente día.
Por la noche luego
de conversar con la patrullera, siento que Morales me llama con
insistencia. Mucho trabajo pendiente me hacen decidir viajar
directamente a Iquique. Alrededor de 850 kms. tendría que hacer en
un día.
La salida fue muy
temprano por la mañana, un hermoso , lindo y sinuoso camino
pavimentado me llevó hasta Oruro. El plan original era quedarme una
noche en esta ciudad pero ahora la meta estaba más lejos aún.
El tramo desde
Oruro a Písiga presentó distintos tipos de terreno. Piedras sueltas
y unos arenales mortales atrasaban mi avance. Los iluminados
constructores de caminos no encontraron nada mejor que hacer desvíos
por arenas profundas. Un tramo realmente difícil de aproximadamente
30 kms. me hizo sufrir en demasía. Arena muy profunda y una moto
excesivamente pesada para esas condiciones de terreno, me obligaron
a sacar absolutamente todos mis conocimientos de enduro. Además una
altura sobre los 3.500 mts. hicieron que mis pulmones y corazón
intentaran salir desbocados por mi jadeante boca. La transpiración
era una mezcla de sudor frío, por los nervios, y sofocación. La moto
a cada segundo era más pesada. Logré evitar las caídas por la
experiencia que no sabía tener y el resto fue simplemente suerte.
Luego de tan
tormentoso camino me sentí aliviado de llegar a Chile. Ya en camino
pavimentado pude recobrar el aliento.
Por la noche ya me
encontraba en Iquique y al día siguiente debía partir a Santiago
para movilizar algunas motos.
Lamentable fue el
hecho que el apuro no me permitió sacra algunas fotos del último
tramo, claro que no será la última vez que visite tan interesante
país en una próxima MotoAventura.
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