- Motoaventura y BMW Chile al Salar de Uyuni, agosto 2007

- Motoaventura va al Salar de Maricunga una aventura inolvidable

- Motoaventura a Villa General Belgrano II Encuentro Internacional del Club BMW Argentina

- Andres Lichtenstern viaje al fondo de mi mismo....

- Un 18 en el Salar de Maricunga relato de Roberto Thomson

- Salar, Bahías y algo más, primer viaje largo de unos amigos

- Motoaventura va a Pirihueico, viaje en Solitario

- Relato de un amigo, viaje al Cuzco

- Viaje a la Patagonia, Motoaventura al rescate a Punta Arenas

- Edmarcio Maffaciolli, de Brasil visita la Región de los Lagos, relato en portugués

- Edmarcio Maffaciolli, de Brasil, relato de su viaje a la Patagonia

- Honvy va a Puerto Madryn a ver las ballenas Franca Austral

- Honvy va a Traucos 2001, el encuentro más austral de Chile

 - Viaje al norte de Chile con Honvy, una moto viajera

elige el relato

Motoaventura solitario a Bolivia

El último viaje solitario en moto lo había hecho en el 2003 y ya era absolutamente necesario disfrutar egoístamente, es decir totalmente solo, de esta nueva aventura.  

Bolivia es el destino, específicamente el salar de Uyuni.

       

Ansioso salí temprano de Santiago con rumbo a La Serena. La esperanza decía que tal vez en esta oportunidad encontraría a la gitana que el año recién pasado me había liberado de un cruel maleficio. 

Luego de cargar combustible a la salida norte de La Serena se acerca a la camioneta una rubia, flaca y desgarbada gitana que golpea el vidrio. Desconfiado pero curioso me apresuro a bajar la ventanilla. Dame tu mano amigo……… te voy a decir como estas y que va a suceder contigo. Me dice con el típico acento de los gitanos. Con una rapidez que muchos ya quisieran, mi mano izquierda estaba siendo estudiada por esta huesuda y nada fea gitana.

Ah, mm….., te están deseando el mal , afirma con mucha seguridad. Te va a salir pus por ahí……. te quieren enfermo y sufriendo.

Incrédulo le pregunto a que se refiere con ¨por ahí¨.  Por la pichula !!! me informa al mismo tiempo que da un firme y decidido agarrón a mi entrepierna. Aunque debo confesar que su mano no fue capaz de tomar completamente semejante.....

Más que sorprendido y sin palabras sigo observando mi mano en búsqueda de alguna señal en ella que aluda a mi pene. No, no puede ser, y si hubiera alguna marca sería en la mano derecha ya que soy diestro!!!

Ella la tenía clara, seguía con toda una historia de lo mal que yo iba a estar. Luego de varios agarrones, que a todo esto ya empezaban a gustarme, me asegura que ella puede eliminar este mal, …….. otro agarrón!!!!.........dejando mi pichula en orden por un aporte de dinero a mi voluntad. Tan bien que íbamos y ya entramos a picar.

A esta altura y luego de tanto manoseo sentí que tenía que llegar al final,…………. me refiero a la cura del maleficio!!!

El tema precio de la cura tomó varios minutos, ella solicitaba más dinero argumentando que debía alimentar a su hijo. Cuál hijo??? y casi de inmediato, para demostrarme que decía la verdad, levanta su blusa y coloca uno de sus senos prácticamente en mi cara. Ahí estaba la carne que le faltaba al resto del cuerpo!!!!!

Al mismo tiempo procedió a darle varios apretones para que saliera leche. Y ……, salió leche!! Varios chorritos fueron a dar a mi pantalón y otros a la ventanilla. No sabía como reaccionar, abrir la boca……. cerrar la ventanilla,………… el espectáculo no era malo, dejé que siguiera. Pronunció muchas frases y jugó con una flor de lavanda, no entendí palabra alguna, ya que mientras tanto yo aún estaba pendiente del goteo de su seno.

Luego de varios minutos me aseguró que el maleficio a mi entrepierna, …..otro agarrón!!, ya estaba curado….y guardó el seno, que lastima!!!, me pasó la flor de lavanda y amablemente se despidió de mí.

Luego de tan íntima curación quedé pensando que esa rubia gitana se había alejado de mí sin siquiera conocer su nombre. Un vacío invadía mi pensamiento.

Hasta el día de hoy no llama, no escribe ni manda fruta, no sé que será de ella, pero sí puedo asegurar que mi pichula no botó pus y siguió funcionando sin problemas, realmente me curó!!??

Ha pasado casi un año y hoy estoy esperanzado en encontrarla nuevamente en la estación de servicio. Agradecerle su erótica curación y aprovechar la oportunidad de solicitarle que agarre nuevamente mí ……………………………..….mano. 

Dejando atrás a La Serena seguí melancólico con rumbo a Bahía Inglesa, la gitana no estaba y nadie me aseguró que mi salud estaba en orden.

Por la tarde sentado mirando al mar escuchaba los comentarios de los pocos visitantes del bello balneario. Un solo tema inundaba el aire, una  verdadera psicosis colectiva se apoderaba de la gente por el miedo a la seguidilla de temblores.

A eso de las tres y media de la mañana un fuerte sacudón me despierta y por si acaso decido seguir durmiendo con casco, el próximo no me tomará desprevenido.

Ya en Antofagasta y con algunas aprensiones termino de ordenar todo para la continuación del viaje. La moto ya la había bajado de la camioneta y estaba estacionada en el subterráneo. En el piso once decido instalarme por si acaso al mar le da por empujar a alguna olita más grande de lo normal. A ver si para mañana logro sacudirme de encima un poco este tema de los temblores. Mientras tanto me entretengo hablando por teléfono con una amable señorita que trata de explicarme el porque mi tarjeta de crédito funciona cuando quiere y no cuando la necesito. Entretanto observo en un edificio cercano como un hombre se descuelga en la cornisa de un departamento para limpiar las ventanas. Con una mano se afirma a la baranda y con la otra limpia afanosamente, obviamente no usa sistema alguno que lo mantenga en ese lugar y se encuentra a una altura equivalente a cuatro pisos. Si los aturdidos volaran el cielo estaría nublado.

Mañana será otro día.

 

Con agradables veinte grados salí de Antofagasta, destino, San Pedro de Atacama. En Baquedano decido tomar el camino que cruza el salar de Atacama en dirección Peine. Esta ruta la he hecho en muchas oportunidades y sigue siendo mucho más atractiva que la carretera.

Pocos kilómetros antes de llagar al salar y a unos 2700 mts. de altura en tan solo algunos minutos el cielo se tapa de nubes negras, viento helado, truenos y relámpagos me sorprenden mientras disfrutaba del paisaje. Comienza la lluvia y pronto ya es granizo. Trato de filmar pero la cámara se moja demasiado rápido y no dejo de estar muy nervioso por la furia de los rayos que por momentos parecían estallar a mi lado. Rayos y truenos ya eran uno solo, es decir, la tormenta estaba sobre mi cabeza. Bastante nervioso con el hecho de estar a esa altura y con un paisaje extremadamente abierto, además no alcancé a forrarme en huincha aisladora, decido subir a la moto y seguir el camino cuya consistencia ya había cambiado, era una verdadera sopa.

Con cierto temor a los patinazos logré bajar lo suficiente como para que el granizo ya fuera mucho más líquido.

 

 

 

Luego, tan pronto como el cielo se cerró comenzaron a aparecer los espacios azules y el tibio sol se presentó….. aquí no ha pasado nada!!! Bien, sigo camino a San Pedro con el objetivo de informarme lo más posible para cruzar a Bolivia.


 

         

Siendo un circuito turístico muy utilizado, nadie fue capaz de entregar información realmente útil para planificar la ruta a seguir. Lo que si está claro es que sobre los 3500 mts. hay nieve y esto dificultaría la circulación, especialmente en moto.

Ya que el volcán Licancabur se ve bastante nevado y hasta muy abajo decido salir mañana en dirección a Ollague vía geiser del Tatio, Caspana y Chiuchiu, hace ya algunos años que no circulo por ahí y espero que la nieve no sea tanta como dicen.  

Con un día esplendoroso, ninguna nube en el cielo, salgo temprano en dirección los geiseres del Tatio. El camino en perfecto estado, ni rastros de la nieve que me hablaron el día anterior. Sobre los 4.000 mts. la baja temperatura me obliga a reforzar la vestimenta, claro que el paisaje hace olvidar prácticamente todo.

A unos setenta kilómetros tomo el desvío a Caspana, está debidamente señalizado. A sólo un par de kilómetros del cruce una barrera de Carabineros detiene mi inspirado andar. Un chivo muy cariñoso y curioso me da la bienvenida. Paso a los controles de rigor e intercambios de opinión con Carabinero que hace algunos años le había tocado trabajar sobre una moto. Luego de varios minutos sigo mi camino.

En el desvío a Caspana decido entrar para recordar un sector que había visitado en mi viaje de estudios por allá en el año 78.

Instalado en un punto estratégico para fotografiar, algunos recuerdos vienen a mi memoria.

     

Luego de algunos minutos subo a la moto, coloco primera y….. al piso!!!!  Rápido control a todos lados, me habrá cachado alguien???   Sí!!, una ancianita daba furtivas miradas al espectáculo, pocas ganas habrá tenido de ayudar a levantar semejante fierro. Solo un par  de intentos realicé de levantar la moto, absolutamente imposible!! Una característica de estos pueblos es que no se ve un alma circulando por las calles, es decir, estaba obligado a descargar totalmente la moto y así levantarla sin ayuda. A pesar de que no pude ver a nadie cerca estoy seguro que más de alguien estaba observando la escena y además…. cagado de la risa.

En ese momento odié la baja temperatura que me obligó a colocarme más ropa. Vamos empelotándonos y haciendo fuerza con mucha calma ya que el oxigeno escasea un poco. Una vez que la moto está  en su posición acostumbrada y luego de los chequeos de rigor, descubro afortunadamente, que el único daño se encontraba en mi orgullo.

Más choreado que fierro de topless,…….. se entiende no??­, sigo mi camino a Chiu Chiu.

    

 

 

En ese pueblo decidiría si era necesario volver a Calama para llenar el estanque. La información que tenía era que en Ollague no hay bencina. Me detengo a sacar una foto, doy arranque y continúo por bencina a Calama. Rapidito necesito frenar y por arte de magia la moto sigue de largo. Una vez controlada la situación y de paso controlados los esfínteres, me doy cuenta que el servo de los frenos no estaba funcionando. Esta situación estaba siendo advertida en el tablero de la moto y yo no había observado. Luego de revisar los sensores del ABS y los fusibles decido con mayor razón bajar a Calama y entretenerme consiguiendo respuestas por teléfono. Transcurridos ya muchos minutos una simple respuesta da solución al problema. La pata de freno no volvía a la posición correcta. Revisando el tema pude encontrar que una costra de arena y sal impedía el correcto funcionamiento. Claro, la sopa salada del camino llegando a San Pedro me estaba jugando una mala pasada. Como la pata se quedaba pegada el computador de la moto se confundía y anulaba el sistema, regio!!!

Con el orgullo lastimado en Caspana, un dolor de espalda de miedo, el susto con los frenos y mucho tiempo perdido me hacen decidir pasar la noche en Calama. Mañana saldré temprano a Ollague e inmediatamente a Uyuni en Bolivia.

El clima espectacular, la espalda recuperada y el ánimo en orden.

Los primeros 75 kms. del camino están en bien pero luego comienza una calamina espectacular, arena suelta y algunas piedras me mantienen muy concentrado en el camino. A partir del kilómetro 120 la cosa mejora y ya puedo disfrutar del paisaje. El salar de Ascotán me da la bienvenida, el camino pasa por el costado y en algunas partes está bastante dura la conducción

 

 

 

 

Una pequeña elevación, curva a la derecha y a la izquierda aparece el salar de Carcote, absolutamente espectacular el paisaje.  


 

Una vez en Ollague decido conocer un albergue perteneciente a la red rural que ofrece alojamientos en varios pueblos del norte de Chile. Bastante bien para pasar la noche pero mi destino estaba fijado en Uyuni. Trámites aduaneros y policía para continuar a territorio boliviano. Un kilómetro más allá del control chileno se encuentra una estación de trenes. Estaciono la moto frente a una bonita y nueva construcción que sería la aduana boliviana. Nadie en su interior pero todas las puertas abiertas. Un silbido del otro lado de la línea férrea llama mi atención, me acerco y esta persona me aclara que los funcionarios de aduana estaban almorzando y que había que esperar. Volverían a las 14,30 hrs. y recién eran las 13,00 hrs., fantástico! Claro que podía adelantar con los trámites de migración en una pequeñísima y oscura habitación. Me recibe con saludo de mano un muy grueso y amable militar que luego de llenar el formulario correspondiente me desea un muy buen viaje. Ahora tocaba el plantón con aduana. Afortunadamente para mí aparece un chofer boliviano transportando de urgencia a un chileno muy afectado con el mal de altura. El consiguió que un funcionario apareciera y pudiéramos avanzar con los papeleos. A eso de las 14,00 ya estaba subiendo a la moto para continuar viaje. De acuerdo a los mapas la distancia a Uyuni debía ser cercana a los 170 kms. pero me indican una ruta que sería más larga. No concuerda para nada con la ruta planeada y señalada en los mapas. Esa debía ser la ruta ya que un bus con trabajadores de la mina San Cristóbal así también lo aseguraban.

 

 


 

La bencina me preocupaba un poco. Según el mapa la distancia desde Calama a Ollague debía ser de 185 kms. pero en la práctica fueron 220 kms. La nueva ruta informada debía tener aprox. 230 kms., y si era más??­ Si alguien desea hacer esta ruta debe considerar que en Ollague no hay bencina y debe tener autonomía hasta San Cristóbal, unos 110 kms. antes de llegar a Uyuni. La ruta seguida es Alota, Llito, San Cristóbal, Ramaditas, Vila Vila, Uyuni., en total 457 kms. Los últimos 100 kms. son bastante duros, muchas piedras sueltas, grietas y a veces algo de arena. A eso de las 5 de la tarde y la temperatura bajando muy rápidamente,  ya estaba en Uyuni. Un pequeño pueblo, más grande de lo que esperaba, que gira en torno a los turistas que visitan el salar. Muchos hospedajes, de distintas categorías, se ofrecen, siendo el mejor un hotel que cobra 25 dólares la habitación single con baño privado, agua caliente y estacionamiento, estupendo!!!

 

 


 

Una vez instalado y duchado salí a buscar un lugar donde comer. Este asunto es todo un tema. Hay muchísimos lugares donde masticar algo pero si los ven saldrían arrancando, es decir, hay que buscar y elegir con cuidado. Todos los lugares son muy sencillos, nada de decoración fina y comidas muy elaboradas pero con gente extremadamente amable. En Uyuni se puede caminar de noche sin problema alguno, claro que el frío es cosa seria. Gran sorpresa al revisar mi celular, tenía señal para llamar a la patrullera. Mañana recorreré el pueblo.

 

 


 

A pesar de estar en una habitación muy confortable y con calefacción pude darme cuenta del enorme frío que hacía afuera. El sol alumbraba

pero solo eso, esperaría un rato antes de asomar la nariz. A eso de las 9,30 hrs. ya estaba paseando por la calles del pueblo, claro que siempre por el lado soleado. En un par de horas ya lo había recorrido entero. Como siempre lo más pintoresco son los mercados, varios de ellos medio escondidos muestran lo más autentico del pueblo, muy recomendable.

Cerca de medio día me siento en el paseo peatonal simplemente a ver pasar gente. Muchos extranjeros deambulan por todos lados y de pronto una muy juvenil voz me saluda. Era Johny, un niño vendedor de yogurt. Me ofrece los más increíbles y variados sabores, venían en unas bolsas plásticas cilíndricas, de distintos sabores mezclados, y que había que chupetear por tan solo 5 bolivianos. Decido comprar tan apetecible manjar y a gusto de él, pero en definitiva es el mismo Johny el que va a comerlo. Sentado a mi lado y chupeteando la bolsa me cuenta que todos lo días el dueño de la empresa le entrega 50 yogurt para la venta y al final del día, con todas la unidades vendidas, le paga 2 bolivianos por el trabajo……….sin comentarios!!! Los padres habían muerto hace años y vivía con el hermano que trabajaba en la construcción, me pide que le saque una foto y luego se alegra mucho al verla en la máquina. Muy educadamente me pide permiso para seguir vendiendo y se aleja. Me quedé pensando en la paga por un día de trabajo.

 

 

 

 

Regreso al hotel a buscar la moto para ir al cementerio de trenes. Olvídenlo, es un basural de fierros oxidados que no vale la pena. Vuelvo a comer una rica pizza que me deja conectado a tierra por lo que es conveniente que permanezca el resto de la tarde en el hotel.

Mañana saldré al salar.

 

 
 

Un día espectacularmente despejado y de nuevo con mucho frío.

Saliendo de Uyuni en dirección Colchani un tipo aletea como loco y me pide que pare. Me detengo, Jorge un profesor de la escuela de Uyuni, fanático de las motos y antiguo motorista me ruega que lo lleve hasta Colchani. Su única preocupación era que no fuera muy rápido.

Son solo 25 kms. por lo que accedo y durante el camino me va contando de donde es y los lugares que puedo visitar en la zona. Me informa que hace un par de días el alcalde de Iquique había estado de visita en Uyuni reuniéndose con las autoridades locales para tratar el proyecto de apertura de un corredor bioceánico!!????. Muy simpático el hombre me comenta. Luego de algunos minutos llegamos a Colchani y me indica la entrada al salar, se despide y me desea suerte.

 

La entrada al salar es una rampa de arena compactada y en pésimo estado, afortunadamente es una distancia muy corta. Al bajar directamente al salar lo primero que encuentro son los montículos de sal listos para ser cargados en los camiones. Me acerco a uno de ellos en donde se veía a una persona meta palas cargando el camión. Le pregunto tres veces su nombre y ninguna de ellas lo entendí. Cinco montículos llenan el camión y le pagan 200 bolivianos por la carga completa. Llena un camión al día a pura pala y asegura que se trata de una tonelada. Luego él me entrevista a mi ya que estaba interesado en la ropa de moto, especialmente en la chaqueta ya que también él era motorista. Esta misma persona me indica la dirección al hotel de sal. Ves el último montículo de sal, me pregunta. Derechito a 23 kms. está el hotel, asegura. Bien, me despido y derechito sin ningún punto de referencia espero encontrar el hotel de sal.

 

 


 

Manejar sobre el salar es absolutamente fantástico, muy parejo y maravillosamente blanco. A ratos me parecía estar esquiando, piso duro y a veces una leve capa blanda que parecía nieve polvo. No hay problema alguno en viajar a la velocidad que mejor acomode. El salar en esta época aún no está totalmente seco y podría haber sectores un poco blandos, es decir, preferiblemente hay que circular por donde puedan distinguirse algunas huellas


 

ALuego de algunos minutos llego al hotel de sal, algunos turistas circulan por el lugar


 

Este hotel aún funciona, la información que tenía era que había sido destruido con argumentos medioambientalistas. Por 20.- dólares se puede pasar la noche durmiendo sobre una cama de sal e incluye cena y desayuno.

Luego de algunos minutos visitando el hotel y a punto de subir a la moto aparece un pequeñísimo niño pidiéndome subir a la moto, miro a la madre, ella autoriza y le ofrezco dar una vuelta. Muy bien acomodado detrás de mí me preparo a salir, enderezo la moto y le baja un ataque de pánico junto con variados tonos de chillidos que me obligan a saltar de la moto y bajarlo inmediatamente. Hasta ahí llegó la curiosidad por la moto.

Bien, ahora si voy a navegar con el GPS por el salar, próximo destino  Isla Incahausi. El GPS indica 70 kms. para allá….. espero que la coordenada esté correcta ya que por el tamaño del salar no sería ningún chiste ir a dar a cualquier lado. Es sobrecogedor el paisaje, parece no terminar nunca, el horizonte no tiene fin y aseguro que no voy a ningún lado. Luego de muchos minutos a buena velocidad comienzo a divisar un pequeño punto marrón en el horizonte. El espacio es tan abierto y sin puntos de referencia que me informen como avanzo. La velocidad se hace muy relativa, solo al chequear el velocímetro puedo informarme si voy muy rápido o no. Al fin llego a la comentada isla y me acerco con cautela a ella ya que el borde muestra algunas partes con agua. Procedo a rodearla sintiendo que estaba descubriendo un trozo de tierra en un océano de sal cuando de pronto aparece un centro de visitantes con restaurante y todo lo necesario para recibir a los turistas, plop!!! Por 10.- bolivianos puedo recorrer la isla y utilizar el baño, me resisto a tanta civilización.

 

 


 

Luego de conversar con algunos turistas que se negaban a pagar para recorrer la isla decido apuntar mi destino a la isla Pescado a unos 25 kms. de ahí. Por su gran tamaño se veía en el horizonte…. apunté y me fui derechito para allá.

 

 


 

Esta isla debe su nombre a que desde altura puede apreciarse una forma de pescado. También la rodeo pero con más precaución ya que su borde dejaba ver aún más agua que la isla anterior. Desde un vehículo descienden personas con palos para chequear la consistencia del piso, mejor mantengo distancia prudente.

Al revisar el horizonte puedo distinguir a algunos vehículos viajando vaya a saber a donde. Luego de parar muchas veces en cualquier parte a sacar fotos y filmar decido ingresar al GPS el punto marcado como entrada al salar y comenzar el retorno. Por ningún motivo esperaría el atardecer en el salar, si bien debe ser espectacular, el frío constante durante el día desanima al más valiente. El puntero del GPS me aclara la salida y ya sin pensar en huellas de otros vehículos disfruto al máximo la conducción sobre la sal. Luego de pasear por 250 kms. por el salar ya veo en el horizonte a Colchani. Vaya día, la cara ya no la tenía quemada, un tono violeta decoraba mi piel. Ahora debía volver a Uyuni a descargar la moto, esta vez de los muchos kilos de sal adheridos a ella. Las coordenadas quedaron grabadas en el GPS y creo que son muy recomendables para circular por el salar.

 

 

 


 

Mañana saldré con destino a Potosí.  

La ventaja de circular por estos parajes es que se tiene el sol asegurado. Como todos los días anteriores el sol alumbraba con fuerza pero la temperatura era muy escuálida. Unos 200 kms. me separaban de la ciudad de Potosí. Muy poca información tenía de esa ciudad pero me habían comentado de algunos de sus atractivos.

Desde una altura, es decir, más arriba de lo que ya estaba, podía apreciarse Uyuni y de fondo el comienzo del salar que ya dejaba atrás.

 


 

Ya en Potosí el primer destino fue la casa de Moneda pero lamentablemente estaba cerrada.

Mientras hago tiempo para una visita guiada al convento de Santa Teresa, me entretengo sacando fotos en la plaza principal de la cuna del charango

 


Ya en la entrada puedo darme cuenta de la inmensa riqueza de las personas de la época de la construcción de este convento. Dos familias muy adineradas contribuyeron cada una con el equivalente a un millón de dólares para su construcción. ¡Qué salvaje! 

Claro que esta contribución garantizaba que la hija mayor tuviera su entrada al convento asegurada.

En uno de los patios me llama la atención un viejo manzano y pregunto por su edad. Más de 300 años tenía y aún daba manzanas. Este si está como para exportar sus frutos.

 

 

 

 

 

Ya por la tarde regreso al hotel a planificar el siguiente día.

 

Por la noche luego de conversar con la patrullera, siento que Morales me llama con insistencia. Mucho trabajo pendiente me hacen decidir viajar directamente a Iquique. Alrededor de 850 kms. tendría que hacer en un día.

La salida fue muy temprano por la mañana, un hermoso , lindo y sinuoso camino pavimentado me llevó hasta Oruro. El plan original era quedarme una noche en esta ciudad pero ahora la meta estaba más lejos aún.

El tramo desde Oruro a Písiga presentó distintos tipos de terreno. Piedras sueltas y unos arenales mortales atrasaban mi avance. Los iluminados constructores de caminos no encontraron nada mejor que hacer desvíos por arenas profundas. Un tramo realmente difícil de aproximadamente 30 kms. me hizo sufrir en demasía. Arena muy profunda y una moto excesivamente pesada para esas condiciones de terreno, me obligaron a sacar absolutamente todos mis conocimientos de enduro. Además una altura sobre los 3.500 mts. hicieron que mis pulmones y corazón intentaran salir desbocados por mi jadeante boca. La transpiración era una mezcla de sudor frío, por los nervios, y sofocación. La moto a cada segundo era más pesada. Logré evitar las caídas por la experiencia que no sabía tener y el resto fue simplemente suerte.

Luego de tan tormentoso camino me sentí aliviado de llegar a Chile. Ya en camino pavimentado pude recobrar el aliento.

Por la noche ya me encontraba en Iquique y al día siguiente debía partir a Santiago para movilizar algunas motos.

Lamentable fue el hecho que el apuro no me permitió sacra algunas fotos del último tramo, claro que no será la última vez que visite tan interesante país en una próxima MotoAventura.   

 

siguientes relatos:

Salar de Uyuni, Motoaventura con BMW CHILE

Andres Lichtenstern, viaje al fondo de mi mismo

Un 18 en el Salar de Maricunga

Salar, Bahías y algo más...

Viaje al norte de Chile con Honvy, una moto viajera

Honvy va al encuentro Traucos 2001

Honvy viaja a ver las ballenas!!!

Motoaventura en Solitario al Salar de Maricunga

Viaje a la Patagonia, motoaventura al rescate

Motoaventura al Pirihueico

Viaje a Cuzco - Relato de un amigo

Edmarcio Maffaciolli de Brasil, relato de su viaje a la región de los Lagos

Edmarcio Maffaciolli de Brasil, relato de su viaje a la Patagonia

Elige el Viaje de tus Sueños:

Español | English | Deutsch | Motorcycle Trips | Alquiler de Motos en Chile | Mapa del Sitio